lunes, 21 de marzo de 2011

Tarde de Piñata... y aprendizaje

La semana pasada fuimos al cumpleaños de una amiguita de mis hijos. Desde unos días antes mi hija Danielita me tenia a punto de un ataque de nervios con su monotema fiesta, fiesta, fiesta, agregándole de vez en cuando vamos a comprar el regalo, el regalo, el regalo jajajajaja y no conforme con eso se une Enmanuel esta,esta (fiesta, fiesta) vamo mamá esta (vamos mamá a la fiesta), jajaja a pesar de todo era como divertido la alegria y emoción que expresaban.

Llegó el día de la tan esperada fiesta, colaboraron a la hora del baño, colaboraron al vestirse, comieron todo su almuerzo sin replicar, en fin todo muy bien. Un momento antes de salir, comenzó una llovizna un poco fastidiosa, caía, cesaba - caía,cesaba, hasta que decidió cesar (quizás ante tanto reclamos de mis niños : ) 

Llegamos a la fiesta, entregan el regalo a la cumpleañera y la felicitan timidamente y se integran de a poco a los demás niños, Daniela pendiente de la decoración basada en las princesas de Disney; Enmanuel a mi lado comiendo chucherias (que era lo que abundaba muy a mi pesar, pero de vez en cuando no hace daño : / 

Nos sentamos en la parte de afuera bajo un árbol ya que la tarde estaba muy calorosa. Habían niños que veían a Enmanuel y luego me veían a mi, se les notaba curiosos, y no sabían si acercarse o no, hasta que uno vio la oportunidad cuando a Enmanuel se le escapó el globo que tenía y enseguida aprovecho de buscarle otro para dárselo con un gesto muy cariñoso, era un niño de unos nueve años aproximadamente, de alli en adelante no perdía oportunidad al pasar cerca de él para expresarle cariño de alguna manera, una sonrisa o hasta tocarle sus manos o las mejillas.

Al momento de la piñata, pasa algo similar, hacen la rueda todos los niños que le van a dar a la piñata y entre los pocos adultos entré yo con mi grandote en brazos porque a él le encanta el bochinche de tumbar la piñata, y comienza la cumpleañera a darle palo a la piñata y asi luego los demas por orden de tamaño, le toca el turno a Daniela y no quiso, creo que entre el calor y la aglomeración en la pequeña sala se aturdió un poco y casi llora para salir de alli, le digo que espere que Enmanuel queire participar y espera un poco retirada de toda la algarabía que estaba formada alli.


Ya todos los pequeñines le habían dado y ya iban a  comenzar los niños mas grandes a darle palo a la piñata, en eso toda acalorada, sudando, cansada de tanto rato con mi hermoso en los brazos, pido el palo, no me oyen Dios y Enmanuel diciéndome yo mamá , yo mamá, yo mamá!!!!

Pués nada, que me meti en el centro casi con la piñata y justo en el momento que le están dando el palo a una niña (mejor dicho niñota jajajaja)  casi que se lo quito de las manos a la que dirigía tal alboroto y le dije dámelo que mi niño tambien quiere darle a esa piñata, jajajajaj me acuerdo y no dejo de reirme, todos quedaron así como que muy sorprendidos y yo pensando que les pasa a ellos? y le di el palo a mi niño ligando que no me lo pegara a mi por la cabeza, y empezó  a darle palo a esa piñata con gran energía y mayor entusiasmo que todos aplaudían y le gritaban ¡dale, dale, dale! y más le daba Enmanuel. Salí de alli, sudando, con los brazos cansadisimos, acalorada a mas no poder, pero FELIZ muy FELIZ de ver como mi hijo disfruta de todas las actividades donde participa.


Al rato cuando pasó todo el alboroto de tumbar la piñata, se acerca, la mamá de la cumpleañera y me dice que la persona que estaba dirigiendo el asunto de la piñata no sabia si Enmanuel sabria darle y que le daba pena preguntarme pensando que me molestaria por eso.


Nosotros a Enmanuel lo integramos a todas las actividades sociales, a todos lados anda con nosotros, no hay una conversacion que tengamos en la que no salga a relucir mi hijo, siempre presente en nuestros pensamientos y acciones, es por eso que lo vivido en esta tarde me llevo a reflexionar acerca de lo siguiente: 


  • Gran parte de la ignorancia que hay acerca de las diferentes discapacidades que hay es la falta de comunicación, el miedo a preguntar, y a veces el miedo a decir sin que nos pregunten...

  • Si me quedo callada, mi hijo se perdería de hacer y disfrutar muchas cosas de suma importancia para su desarrollo.

  • Si me quedo encerrada en casa y no lo integro, mi hijo sería muy indefenso ante una sociedad que desconoce mucho aún acerca de la discapacidad.

  • Y si mi hijo es parte de la sociedad, pues es alli donde debe estar integrado, haciendo valer sus derechos, por ahora no lo puede hacer el sólo, pero estamos nosotros su padres para hacerlo por él.

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